
Apareció él...alto, bonita sonrisa, rubio, grandes ojos azules, con dificultad a la hora de hablar español, con esa mezcla entre timidez y descaro...Geólogo de profesión, con un pequeño handicap para su profesión (daltónico) por lo que hacía años ya había decidido cambiar y estudió alguna ingeniería y de eso vive actualmente. Idealista y luchador. Antieuropeo por placer y con las ideas claras y en busca de hacer realidad su sueño....MORIR EN BRASIL, su tierra prometida.
Su nombre: Mattia, 39 años cuando nos conocimos (ahora ya 40).
Empezamos a hablar una mañana así sin querer, asi sin saber, así sin planear. Me deslumbró con sus argumentos sobre la vida, sobre la muerte, sobre el mundo, me dejó sin articular palabra. Me sorprendió, tocó algo en mi que hacía tiempo que nadie tocaba en mi interior.
Me propuso invitarme a desayunar pero no acepté.
Trabajaba, trabajaba mucho, de lunes a domingo, sin descansar, supervisando obras civiles, proyectos de ingeniería, luchando día a día por conseguir su sueño.
Volvimos a hablar y le di mi teléfono aún ni siquiera sé el porqué..
Era sábado. Iba en el tren de vuelta a casa y mi móvil sonó. Simplemente me dijo un qué tal, un dónde y una hora...
21 h, mi casa y un manojo de nervios.
Suena el timbre. Me dirijo a la puerta y aparece ante mí el antihombre para mi (jajajaja).
Alguien destartalado en el vestir, con su pelo rizado despeinado hacia atrás aguantado por una diadema, pantalones chinos caídos, tres camisetas debajo de su chaqueta de algodón azul clarito.
Primer pensamiento....buffff.
En su mano una botella de vino, pringosa y sucia pues había caído en el suelo de su coche y había rodado por él durante el trayecto desde Sant Just hasta mi casa.
Sentados en el sofá el buffff se convirtía poco a poco en el mmmmmm.
Buena conversación, miradas, música y ese vino bebido a sorbito a sorbito.
La temperatura subía, las risas, sus historias, mis historias, nuestras historias...
Así de repente me fui a cambiar el CD que se había acabado y cuando me senté sobre mi misma en el sofá, empezó a acariciarme la mejilla, suave, mientras me miraba con esos ojos en los que casi me reflejaba, fue suave, una caricia tímida como él. Fue un beso en los labios, y de repente tenía su boca a un centímetro de la mia. Empezamos a acariciarnos, a lamernos, allí en el sofá, despacio, suave, sonriendonos...así durante un buen rato, jugando con nuestras manos, nuestros dedos, bebiendo vino, intercambiandonos nuestras copas, nuestros besos, nuestras caricias.
Habían pasado ya dos horas desde que ese bufffff se convirtiera en ummmm y ahora ya en....ufffffffffffffffffffffffffffffffffff.
Nuestra ropa estaba por todos los lados del comedor, sobre el sofá, sobre la silla su chaqueta de algodón azul clarito colgando de una esquina, un zapato por aquí, una bota por allá, mis medias caídas sobre la alfombra, rotas por un imprevisto deseo de Mattia.
Después de haber sido penetrada por él sobre el sofá fuimos hacia la cocina, sin despegarnos por el corto pasillo que conducía ella, besándonos, sudando, con nuestra respiraciones aceleradas, sin poder dejar de olernos, de saborearnos, de desearnos.
Allí sobre el frío mármol, Mattia apartó mi exprimidor con el que esa mañana me habia hecho un gran zumo de naranja, apartó la aceitera con la que habia cocinado mi pescado al horno, mis cucharas de madera, todo ello de pie y yo colgada de su cuello, sin dejarle, absorviendole.
De repente noté mi culo sobre el frío mármol y sus manos abriendo mis piernas, esta vez de forma brusca, con prisa, desenfreno y fue...maravilloso.
Llevábamos ya unas tres horas con nuestra sesión, estábamos cansados así que nos fuimos a la cama.
Apagué la luz de mi mesita marrón, me acurruqué en mi lado preferido de la cama (normalmente duermo sola pero aún así cuando lo hago acompañada tengo mi lado preferido) y al cabo de un segundo su respiración se colaba por mi oido, y los latidos de su corazón atravesaban mi espalda. Estaba abrazándome como si me fuera a escapar.
Ese momento me encanta aunque no me permito hacerlo con todos porque no lo siento con todos.
Con Mattia tuve esa conexión desde el primer momento que le escuché (ojo, no desde el primer momento que le vi) y ese pequeño instante en el que me encuentro así, rodeada por los brazon de alguien con el que tengo cierto feeling me llenan de felicidad, una felicidad corta y efímera.
En medio de la noche una mano sobre mi pecho me despertó, y una boca sobre la mia hizo que mis ojos se abrieran así como de repente.
Mattia quería de nuevo entrar en mi, despacio de nuevo, suave de nuevo, traspasandonos nuestra energía como él dice..
A la mañana siguiente el despertador sonó a una hora muy temprana, Mattia trabajaba desde uy pronto por la mañana.
Una suave caricia fue su despedida y un.. ciao bella desde la puerta me deó durmiendo de nuevo pero esta vez sola, otra vez sola.

1 comentarios:
Cuando las situaciones que se presentan no son las planificadas, cuando los planes cambian inesperadamente, cuando las personas nos sorprende con sus acciones o sus formas de ser, son los momentos que más nos marcan en la vida desde mi punto de vista me gusta tanto tener nuevas experiencias y saborearlas intensamente.
No hay mejor personaje en las historia que conozco de Sexualidad que MATTIAS, que viva Italia y el Lambrusco de tú tierra Mattias, embriágala con tú sabor y hazla tuya cada día, ese toque de dulzura que en ella impregnas y la locura que puedes aún desatar en el vendaval de emociones a las que puedes calmar, no tienes la menor idea de quien soy, pero aquí estoy al lado de esta Chica genial que ya conoces, disfrútala, vívela y no la dejes escapar por el tiempo que sea y ambos se permitan.
Una de las cosas que más admiro de esta experiencia es la comunicación que existen entre ellos, la forma como se han conocido y como han intensificado su vínculo, sé que esto no tiene fin aún y que ambos podrán descubrir nuevos territorios no conquistados, aunque las distancias geográficas les separen hoy en día las ganas y el deseo que se tengan podrán deslumbrar un feliz encuentro o una indefinida estancia...
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